Resumen.
Desde que China comenzó a salir de su capullo maoísta dando la bienvenida a la inversión extranjera, el vertiginoso ritmo de crecimiento del PIB en el Reino Medio ha fascinado a las empresas de todo el mundo. Durante los últimos diez años, esa fascinación ha aumentado, lo que ha dado lugar a ideas poco claras e incluso contradictorias sobre lo que significa hacer negocios en o con China.