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Resumen.
El aumento de las tensiones entre EE.UU. y China, la escalada de la agitación en Oriente Medio, el escrutinio sobre el respeto al clima en la cadena de suministro y otras cuestiones similares están obligando a las empresas a enfrentarse a un nuevo dilema: cómo gestionar las decisiones empresariales que no están impulsadas por los beneficios ni por la propia planificación estratégica de la empresa, sino que se basan en valores morales y sociales. Las presiones para desvincularse de regiones peligrosas y políticamente tensas harán que estas situaciones sean más comunes.