Las aplicaciones de reparto deben empezar a tratar a los proveedores como socios

Resumen.
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Hace seis meses, el reparto a domicilio a la carta estaba lejos de ser la corriente dominante: un lujo para aquellos dispuestos a pagar por la comodidad, que se inclinaba hacia los jóvenes profesionales de las grandes ciudades. La crisis de Covid-19 cambió eso, casi de la noche a la mañana. Ahora todo el mundo pide a domicilio cualquier cosa, desde productos básicos para el hogar hasta helados. Los servicios de reparto existentes, como DoorDash e Instacart, han intensificado sus operaciones, y también han aparecido nuevos participantes; la plataforma de pagos Toast, por ejemplo, anunció su propia oferta de reparto. Pero ha habido dolores de crecimiento: las empresas de reparto de comida han tenido problemas con los márgenes, e incluso el gigante del mercado Amazon ha tenido que retrasar el Prime Day, su bonanza anual de ventas.