Ser una start-up no es fácil. Claro que algunos "unicornios" ocasionales como Uber y Airbnb capturan nuestra imaginación, recaudan enormes cantidades de dinero y marcan el camino de un rápido crecimiento. Pero la mayoría de las start-up fracasan, incluso las que tienen clientes, dinero en efectivo y un modelo de negocio prometedor. En muchos casos simplemente no pueden escalar. Y la respuesta estándar -introducir "adultos" para profesionalizar la organización- no suele funcionar.