Resumen.
En el centro de todos los negocios globales hay una tensión que nunca se resuelve del todo: lograr economías de escala y alcance exige cierta uniformidad e integración de las actividades en todos los mercados. Sin embargo, atender a los mercados regionales y nacionales requiere la adaptación de los productos, servicios y modelos de negocio a las condiciones locales. A medida que las empresas estadounidenses y europeas busquen cada vez más clientes en las economías emergentes, tanto las ventajas de la escala global como la necesidad de diferenciarse a nivel local no harán más que aumentar.