Resumen.
Hace unos doce años, cuando trabajaba para una gran empresa de servicios financieros, uno de los altos ejecutivos me pidió que emprendiera un proyecto para entender mejor la rentabilidad de la empresa. Trabajé en la división de renta variable, que generaba comisiones y comisiones al atender a los gestores de inversiones y buscaba maximizar los ingresos mediante estudios de alta calidad, operaciones responsivas y codiciadas ofertas públicas iniciales. Si bien teníamos cientos de clientes, una sociedad de fondos de inversión era nuestra mayor. Llevamos a nuestros investigadores a visitar a sus analistas y gestores de carteras, dedicamos capital a garantizar que sus operaciones se ejecutaran sin problemas y reconocimos su importancia en la asignación de las OPI. Nos comprometimos a mantener feliz al gorila de 800 libras.