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Resumen.
Una decisión de localización es, en muchos aspectos, un referéndum sobre la competitividad de una nación. Cuando una empresa decide, por ejemplo, construir una fábrica con buenos puestos de trabajo en China o Polonia en lugar de hacerlo en Estados Unidos, está votando en realidad sobre la cuestión de qué país puede posibilitar mejor su éxito en el mercado mundial. Esos votos importan: Cada decisión de localización se traduce en puestos de trabajo, inversiones, ingresos fiscales y desarrollo económico. Los gobiernos, especialmente los de los países más dinámicos, compiten ferozmente por cada voto.