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El globo: la promesa y el peligro del estado resurgente de Rusia

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En la Plaza del Senado de San Petersburgo hay una estatua de Pedro el Grande, orientada al oeste. En un enorme trozo de granito rojo tallado en forma de acantilado, el zar ruso monta un caballo cuyas patas traseras pisotean una serpiente, en representación de los opositores a las reformas de Pedro y a sus enemigos. Más de 200 años después de su presentación, el Jinete de bronce simboliza acertadamente los desafíos a los que se enfrentan Rusia y otro líder reformista, Vladimir Putin.

A version of this article appeared in the January–February 2010 issue of Harvard Business Review.

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