Resumen.
Cuando hacemos daño a alguien que conocemos, aunque sea sin querer, por lo general se espera que nos disculpemos. La persona a la que hicimos daño tiene derecho a admitir su error y a expresar su pesar. Nosotros, a su vez, tratamos de mejorar la situación diciendo: «Lo siento» y quizás haciendo una restitución.