Para los ejecutivos que creen que las empresas se basan en nuevas ideas inteligentes (no solo montones de información, tecnologías geniales y directores ejecutivos más grandes que la vida real), son los mejores y los peores momentos. El aire está repleto de ideas, pero en la forma en que una noche de verano está repleta de calidez, fragancia... y bichos. Quiere estar fuera, asimilándolo todo, pero es arriesgado. Las ideas dan vueltas. Algunas de ellas son tan tentadoras como luciérnagas, y piden que las capturen y las consideren de cerca. Algunas son simplemente molestas: mucho ruido, sin mordiscos. Y algunos de ellos son tan peligrosos como los avispones: si se acerca demasiado, pagará al día siguiente y, a veces, más.