La mayoría de los debates sobre la economía mundial actual se centran en tres potencias: Norteamérica, Europa y Japón. A su vez, los economistas suelen dividir Asia en Japón, una República Popular China que cambia y va en aumento rápidamente y los «dragones» industrializados de Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur. Sin embargo, esta definición económica estándar no se ajusta a la realidad de la Cuenca del Pacífico. De hecho, las empresas chinas —muchas de las cuales están ubicadas fuera de la propia República Popular— constituyen la cuarta potencia económica mundial.