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Resumen.
Un directivo con el que trabajamos recientemente ni siquiera había llegado a su oficina cuando las solicitudes comenzaron a inundar su bandeja de entrada. Un conflicto entre compañeros. Un empleado con bajo rendimiento que quería hablar de un ascenso. Una solicitud de autorización para asistir a una conferencia que parecía tener una relación muy lejana con el trabajo. Y un mensaje que simplemente decía «¿Tiene un momento?», de esos que pueden convertir su agenda en una sala de triaje.