
Resumen.
Muchos programas corporativos de IA generativa fracasan. Dan lugar a herramientas poco prácticas, implementaciones lentas y resultados poco satisfactorios. Mientras tanto, se está produciendo una revolución silenciosa en el seno de la mayoría de las grandes organizaciones. Los empleados, frustrados por las engorrosas herramientas corporativas o la falta de acceso, utilizan discretamente y de forma paralela ChatGPT, Claude y otros modelos de IA de consumo, a menudo sin informar al departamento de IT ni al de cumplimiento normativo. Un responsable de un gran banco central nos comentó que, cuando sus empleados trabajan en los ordenadores seguros y sin IA proporcionados por el banco, suelen tener sus portátiles personales abiertos en la página de inicio de su modelo de lenguaje grande favorito.