
Yaroslav Danylchenko/Stocksy
Resumen.
Se supone que la transparencia genera confianza. Sin embargo, a medida que las empresas se apresuran a abrir la caja negra de la inteligencia artificial y a explicar a los clientes cómo funciona, muchas están descubriendo una verdad sorprendente: se puede decir demasiado y demasiado poco al mismo tiempo. Es difícil encontrar el equilibrio adecuado: una transparencia insuficiente genera recelo; una transparencia excesiva abruma, difuminando precisamente la claridad que se pretende aportar.