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Resumen.
En las últimas dos décadas, se ha producido un cambio notable hacia un estilo de liderazgo más suave y emocionalmente sensible. Hay muchas pruebas, tanto anecdóticas como empíricas, que respaldan este cambio: las empresas obtienen mejores resultados (porque las personas rinden más) cuando los líderes les brindan un apoyo emocional genuino. Las personas también lo esperan. Los empleados que no se sienten apoyados son más propensos a marcharse. Según un informe, las organizaciones que carecen de empatía corren el riesgo de perder 180 000 millones de dólares al año en costes de desgaste.