
Nils Hendrik Muller/Getty Images
Resumen.
Ha llegado el momento de cuestionar uno de los mitos más persistentes en el liderazgo ejecutivo: que los líderes de mayor rendimiento son los que se mueven más rápido. Rapidez, decisión, intensidad: estos rasgos se han convertido en la abreviatura de la eficacia ejecutiva en la cultura empresarial actual. Un alto dirigente que rebosa energía, lanza constantemente nuevas ideas, responde instantáneamente a los correos electrónicos y pivota con rapidez cuando surgen nuevos datos suele describirse como "impulsivo" u "orientado a la acción". Pero, ¿y si ese mismo comportamiento está, en realidad, restando valor a la organización?