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Resumen.
Delegar en sus subordinados directos es sencillo. Ellos dependen de usted, así que cuando les asigna trabajo, saben que forma parte de su trabajo. Pero con los compañeros es más complicado. Tomemos como ejemplo lo que le ocurrió a Preston, que acababa de acceder a un puesto de vicepresidente al frente de Experiencia del cliente. Su primera gran iniciativa consistió en reajustar los flujos de trabajo en Ventas, Asistencia y Producto, todo ello supervisado por compañeros vicepresidentes con sus propios objetivos trimestrales agresivos. "Antes me limitaba a decir a mi equipo lo que tenía que hacer", me dijo. "Pero ahora me paso la mitad del día convenciendo a mis colegas para que den prioridad a mis proyectos junto a los suyos".