
Personal de HBR/Unsplash
Resumen.
La adopción de la inteligencia artificial se ha acelerado rápidamente en todos los ámbitos de la sociedad, aportando el potencial para abordar retos globales compartidos como el cambio climático y la mitigación de las sequías. Sin embargo, bajo el entusiasmo que rodea al potencial transformador de la IA subyacen redes neuronales profundas cada vez más grandes y que consumen mucha energía. Y las crecientes exigencias de estos complejos modelos están suscitando preocupación por el impacto medioambiental de la IA.