
Resumen.
"La ingeniería es fácil. Las personas son difíciles". Esta conocida frase de Bill Coughran, socio de Sequoia Capital que se curtió en los laboratorios Bell y más tarde fue ejecutivo de Google, reconocía que la mayoría de los fundadores de start-up tecnológicas creen que tres factores harán o desharán su éxito: la tecnología, la adecuación al mercado y el capital suficiente. Pero esta suposición tan extendida ignora otro reto clave. Según una investigación clásica de la Harvard Business School y McKinsey & Company, el 65% de las nuevas empresas fracasan por problemas con las personas, y en concreto con los altos ejecutivos. Este y otro estudio reciente coinciden con nuestra experiencia: no es una tecnología defectuosa, un producto equivocado o la falta de liquidez lo que provoca la mayoría de los fracasos entre las nuevas empresas; es la incapacidad de conseguir que el equipo adecuado esté a bordo y colabore eficazmente.