
Personal de HBR; curtoicurto/ Yagi Studio/ Getty Images; Unsplash
Resumen.
La IA generativa debe parecer una superarma para los actores maliciosos que pretenden sembrar la discordia en Internet. Los vídeos deep-fake suplantan la identidad de figuras públicas con una fidelidad sin precedentes, enjambres de chatbots conversacionales avivan el conflicto mediante llamamientos personalizados, y los esfuerzos para detectar y mitigar este tipo de campañas siguen en pañales.