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Resumen.
La educación a menudo nos predispone a intentar resolver inmediatamente problemas bien planteados. Un examen de álgebra plantea problemas de álgebra resolubles, y un examen de física plantea problemas de física resolubles. Los problemas del mundo real son mucho más ambiguos: puede que ni siquiera esté claro que haya un problema que resolver. Incluso si lo hay, puede que no esté claro de qué tipo de problema se trata, puede que no venga acompañado de información suficiente para ser solucionable o, en algunos casos, puede que no sea solucionable tal y como está planteado.