
Resumen.
En 1992, uno de nosotros (Kevin) se incorporó a Amgen, la mayor empresa biotecnológica del mundo, como presidente y director de operaciones. Hasta entonces, todas las influencias profesionales clave de Kevin -en la Marina estadounidense, donde comenzó su carrera, y después en General Electric y MCI- habían ejemplificado ciertos principios básicos de liderazgo. Sus colegas eran seguros de sí mismos, empleaban un estilo de liderazgo de mando y control, y dejaban claras sus expectativas. Kevin adoptó ese estilo, que le resultó natural y le permitió ascender rápidamente en la escala profesional. Recuerda: "Mi planteamiento era: 'Soy el tipo más listo de la sala. Déjeme demostrárselo aquí, en los primeros cinco minutos'. Incluso interrumpía a la gente y les decía lo que me iban a decir, para ahorrar tiempo y poder llegar a lo realmente importante, que era yo diciéndoles lo que tenían que hacer. Y me salí con la mía. Funcionó".