
Resumen.
Amit Paley pasó los siete primeros años de su carrera como reportero del Washington Post. Aunque trabajaba muchas horas e hizo temporadas en zonas de guerra de Oriente Próximo, también sacó tiempo para formar parte del consejo del periódico de su alma mater, donde podía ayudar a los aspirantes a periodistas y aprender cómo funcionaban las organizaciones sin ánimo de lucro. Tras dejar el Post y asistir a la escuela de negocios, Paley se incorporó a McKinsey como consultor, otro trabajo exigente. Pero, de nuevo, hizo del voluntariado una prioridad, esta vez atendiendo líneas telefónicas nocturnas y de fin de semana para el Proyecto Trevor, una organización que trabaja para prevenir los suicidios entre los jóvenes LGBTQ. Con el tiempo, se unió a su junta directiva (revelación completa: uno de nosotros también forma parte de ella), lo que le permitió conocer los retos operativos y financieros de este tipo de grupos y le inspiró para implicarse más en el trabajo sin ánimo de lucro de McKinsey. Este círculo virtuoso culminó finalmente con su nombramiento como CEO del Proyecto Trevor en 2017. "Al invertir mi tiempo fuera del trabajo en cosas que me apasionaban, aprendí cosas que me hicieron mejor en mi trabajo", explica Paley. "Esas experiencias también me prepararon para futuras funciones de liderazgo que no sabía que tendría".