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Resumen.
Muchos profesionales sueñan con convertirse en su propio jefe: nada menos que el 62% de los estadounidenses, según una encuesta. A menudo se imaginan la imagen clásica del espíritu empresarial: dar triunfalmente el preaviso y, a continuación, salir a la calle a la caza de clientes. Pero esa estrategia de "todo o nada" es innecesariamente arriesgada y, casi siempre, es el camino equivocado. En su lugar, la respuesta correcta a "¿Debería convertirme en empresario?" es doble: Adelante, cree su empresa. Pero no deje su trabajo diario.