
Resumen.
Cuando una organización elige a uno de sus ejecutivos actuales para que sea su nuevo CEO, la transición puede parecer sencilla. El ascenso suele ser la culminación de años -quizá décadas- de duro trabajo. Los CEO que proceden del interior de la empresa probablemente hayan ocupado antes un puesto en la dirección ejecutiva o dirigido una gran división, por lo que mantienen relaciones con todos los miembros de la alta dirección y cuentan con la confianza del consejo de administración. Conocen la organización, su historia y su cultura. Entienden su estrategia y puede que hayan participado íntimamente en su desarrollo. Han establecido credibilidad y apoyo. Se podría pensar, por tanto, que les resultará más fácil adaptarse al puesto y destacar en él que a los contratados externos.