
Resumen.
El debate sobre la retroalimentación en el trabajo no es nuevo. Desde al menos mediados del siglo pasado, la cuestión de cómo conseguir que los empleados mejoren ha generado una buena cantidad de opiniones e investigaciones. Pero recientemente el debate ha adquirido una nueva intensidad. El experimento en curso de "transparencia radical" en Bridgewater Associates y la cultura en Netflix, que el Wall Street Journal describió recientemente como "alentadora de comentarios duros" y que somete a los trabajadores a "intensos e incómodos" 360 en tiempo real, son sólo dos ejemplos de la creencia predominante de que la forma de aumentar el rendimiento en las empresas es a través de una retroalimentación rigurosa, frecuente, sincera, omnipresente y, a menudo, crítica.