
Resumen.
Me he dado cuenta de que los estudiantes de las escuelas de negocios a menudo se sienten frustrados cuando se les enseña estrategia. Hay una brecha entre lo que aprenden y lo que les gustaría aprender. Los profesores de estrategia (entre los que me incluyo) suelen enseñar a los estudiantes a pensar en los problemas de estrategia presentándoles herramientas analíticas rigurosas: evaluar las cinco fuerzas, dibujar una red de valor, trazar posiciones competitivas. Los estudiantes saben que esas herramientas son esenciales y aprenden obedientemente a utilizarlas. Pero también se dan cuenta de que las herramientas son más adecuadas para comprender un contexto empresarial existente que para idear formas de remodelarlo. Las estrategias que cambian las reglas del juego, lo saben, nacen del pensamiento creativo: una chispa de intuición, una conexión entre diferentes formas de pensar, un salto hacia lo inesperado.