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No matemos todavía las evaluaciones del rendimiento

Zsuzsanna Ilijin   

Resumen.   

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La larga marcha hasta el despacho del jefe para ser evaluado: es un momento que todos tememos. Las evaluaciones de rendimiento son incómodas. Son tendenciosas. Nos encierran en cajas y nos dejan esperando demasiado tiempo para recibir retroalimentación. No es de extrañar que a finales de 2015, al menos 30 de las 500 empresas de Fortune se hubieran deshecho por completo de las evaluaciones de rendimiento. Pero no tiremos al bebé con el agua de la bañera.

A version of this article appeared in the Noviembre 2016 issue of Harvard Business Review.

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