Estudio de caso: ¿Cómo salvaría esta granja?
A Pete Walker le gustaba empezar cada mañana con un paseo en coche por los campos. Por supuesto, podía supervisar sus cultivos escaneando las pantallas de los ordenadores allá en la granja, pero le gustaba ver y oler por sí mismo la tierra labrada, los zarcillos brotados, los árboles tupidos y los productos maduros. Se recostó en el asiento de su Jeep, dio un sorbo a su café y contempló el horizonte. Las 23.000 hectáreas de las granjas Walker se extendían ante él bajo un cielo californiano azul pálido, invariablemente despejado.