
Resumen.
En la era de Facebook y YouTube, la creación de marcas se ha convertido en un desafío desconcertante. No era así como se suponía que iban a salir las cosas. Hace una década, la mayoría de las empresas anunciaban la llegada de una nueva era dorada para las marcas. Contrataron agencias creativas y ejércitos de tecnólogos para insertar marcas en todo el universo digital. Lo viral, el buzz, los memes, la pegajosidad y el factor forma se convirtieron en la lengua franca del branding. Pero, a pesar de todo el alboroto, esos esfuerzos han tenido muy poco payoff.