Es un principio fundamental del marketing: Los consumidores creen, en cierto nivel, que utilizar una marca prestigiosa mejora su propia imagen, por lo que están dispuestos a pagar más por una. Del mismo modo, a los ejecutivos les gusta estar vinculados a empleadores que tienen marcas conocidas, y resulta que están dispuestos a "pagar" por la asociación aceptando una remuneración sustancialmente inferior.