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El auge (y la probable caída) de la economía del talento

Resumen.   

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Cuando Roberto Goizueta murió de cáncer en 1997, a los 65 años, era multimillonario. Nada mal para un emigrado cubano que había llegado a los Estados Unidos de adolescente. No fue en absoluto el primer inmigrante a Estados Unidos en convertirse en multimillonario, pero los demás hicieron su fortuna fundando y construyendo empresas o haciéndolas públicas. Goizueta lo hizo como CEO de Coca-Cola.

A version of this article appeared in the October 2014 issue of Harvard Business Review.

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