Resumen.
Durante la última década, muchas multinacionales se han quedado cortas en su intento de obtener beneficios resolviendo las necesidades apremiantes de las comunidades de bajos ingresos. Preocupadas por sus misiones sociales, las empresas han emprendido proyectos desafiantes con optimismo, solo para sorprenderse cuando la débil demanda de los consumidores y obstáculos como las carreteras en mal estado mantienen los ingresos bajos y los costes altos. Sobrecargados y desilusionados, muchos cambian de tema y reconstituyen sus empresas como inversiones sociales que alcanzan el punto de equilibrio y que están destinadas a seguir siendo pequeñas.