Durante la última década, las empresas han empezado a utilizar las funciones de hacer pedidos en línea para desarrollar una poderosa herramienta de marketing: sistemas de «personalización masiva» que permiten a los clientes diseñar sus propios productos. Por ejemplo, Nike, Lego, Threadless, Porsche y Ford ofrecen a los consumidores la posibilidad de elegir colores y otras opciones. Las investigaciones muestran que los consumidores valoran más los productos de creación propia que los confeccionados. (Como resultado, algunas empresas cobran más por los diseños de bricolaje o bricolaje). Las empresas han empezado recientemente a animar a los consumidores a utilizar las redes sociales para «compartir» prototipos de sus productos de diseño propio con sus amigos antes de finalizar sus elecciones.