Como diseñador de juegos, a menudo me acusan de ayudar a la gente a desperdiciar una parte importante de sus vidas. Y no es de extrañar: en todo el mundo, pasamos 7 000 millones de horas a la semana jugando a videojuegos, ¡300 millones de minutos al día solo en Angry Birds! —aparentemente sin nada que mostrar.