
Resumen.
Su saga es el mito de la creación empresarial en general: Steve Jobs cofundó Apple en el garaje de sus padres en 1976, fue derrocado en 1985, regresó para rescatarla de una quiebra cercana a la quiebra en 1997 y, cuando murió, en octubre de 2011, la había convertido en la empresa más valiosa del mundo. A lo largo del camino, ayudó a transformar siete industrias: la informática personal, las películas de animación, la música, los teléfonos, las tabletas, las tiendas minoristas y la publicación digital. Por lo tanto, pertenece al panteón de los grandes innovadores estadounidenses, junto con Thomas Edison, Henry Ford y Walt Disney. Ninguno de estos hombres era un santo, pero mucho después de que se olvide su personalidad, la historia recordará cómo aplicaron la imaginación a la tecnología y los negocios.