Resumen.
La cultura económica de Estados Unidos se ha distinguido tradicionalmente por su voluntad de aprovechar las oportunidades; su disposición paralela a adoptar nuevos productos y servicios; su tolerancia social, jurídica y económica al fracaso; y su capacidad para redistribuir eficazmente el personal y el dinero. Todo ello ha dado lugar a un sistema muy evolucionado de asignación de capital humano y financiero a las empresas emprendedoras, que ha supuesto una enorme ventaja para Estados Unidos.