Resumen.
La participación del sector financiero estadounidense en el PIB creció de menos del 5% en 1980 a más del 8% en 2007, la mayor participación de cualquier economía avanzada excepto Suiza. Con este crecimiento se produjeron grandes aumentos en el empleo y la remuneración del sector financiero. El sector se transformó de un viejo club de chicos dormidos a un negocio dinámico que atrae a los mejores y más brillantes.