Resumen.
La innovación, que ha sido durante mucho tiempo la clave del éxito de Estados Unidos en los mercados mundiales, se apoya en instituciones fundacionales que proporcionan un suelo fértil en el que sembrar, hacer crecer y renovar las empresas. Pero estas instituciones -como las universidades, los creadores de empresas, las cadenas de suministro, los mercados laborales y los programas de formación para el empleo- son menos eficaces como agentes económicos cuando operan de forma aislada. Es más probable que contribuyan a la prosperidad compartida cuando están conectadas en red, con vías fluidas que permiten que el capital intelectual, financiero y humano fluya hacia las empresas en cada fase de su desarrollo.