Resumen.
El capitalismo, tal como se practica en los países ricos, ha llevado dos ideas brillantes demasiado lejos. La primera es la rentabilidad del capital (ROE), una forma de medir la creación de valor que ha conseguido eclipsar a muchas otras, y más amplias. La segunda es la competencia, que se ha convertido en un fin en sí misma y no como una herramienta para promover el crecimiento y la innovación.