Resumen.
Hoy en día nadie niega seriamente la necesidad de prácticas empresariales sostenibles. Incluso aquellos que solo se preocupan por los negocios y no por el destino del planeta reconocen que la viabilidad de los negocios en sí depende de los recursos de los ecosistemas sanos (agua dulce, aire limpio, biodiversidad sólida, tierras productivas) y de la estabilidad de sociedades justas. Afortunadamente, a la mayoría de nosotros también nos importan estas cosas directamente.