
Resumen.
Antes de publicar El dilema del innovador, recibí una llamada de Andrew Grove, entonces presidente de Intel. Había leído uno de mis primeros artículos sobre la tecnología disruptiva y me preguntó si podía hablar con sus subordinados directos y explicarles mis investigaciones y lo que implicaban para Intel. Emocionado, volé a Silicon Valley y me presenté a la hora acordada, sólo para que Grove me dijera: "Mire, han pasado cosas. Sólo tenemos 10 minutos para usted. Díganos qué significa su modelo de disrupción para Intel". Le dije que no podía, que necesitaba 30 minutos completos para explicar el modelo, porque sólo con él como contexto tendría sentido cualquier comentario sobre Intel. A los diez minutos de mi explicación, Grove me interrumpió: "Mire, ya tengo su modelo. Díganos qué significa para Intel".