Columna: Los efectos a largo plazo de las emociones a corto plazo
El calor del momento es algo poderoso, peligroso. Todos lo sabemos. Si somos felices, podemos ser demasiado generosos. Tal vez dejemos una gran propina o compremos un barco. Si estamos irritados, podemos chasquear. Tal vez le enviemos ese desagradable correo electrónico al jefe o golpeemos a alguien. Y por ese fugaz segundo, nos sentimos muy bien. Pero el arrepentimiento y las consecuencias de esa decisión pueden durar años, toda una carrera o incluso toda la vida.