Resumen.
El mundo está repleto de planes de fraude cada vez más variados, sofisticados y peligrosos. Aunque las empresas se han vuelto muy buenas en la gestión de los riesgos predecibles y de nivel inferior, muchas tienen una falsa sensación de seguridad con respecto a su capacidad de anticipar y hacer frente a las amenazas más peligrosas. Los altos ejecutivos y directores deben ser conscientes de la vulnerabilidad de sus empresas a los fraudes graves, pero puede que no estén informados, ya que la evaluación de riesgos se gestiona con frecuencia más adelante en la cadena de mando y se captura en hojas de cálculo y bases de datos voluminosas y difíciles de penetrar.