
Resumen.
En mayo de 2009, General Electric anunció que en los próximos seis años gastaría 3 000 millones de dólares en crear al menos 100 innovaciones sanitarias que reducirían sustancialmente los costes, aumentarían el acceso y mejorarían la calidad. Dos productos que destacó en su momento —un electrocardiograma portátil de 1000 dólares y una máquina de ecografía portátil basada en un ordenador que se vende por tan solo 15 000 dólares— son revolucionarios, y no solo por su pequeño tamaño y bajo precio. También son extraordinarios porque originalmente se desarrollaron para los mercados de las economías emergentes (el dispositivo de ECG para las zonas rurales de la India y la máquina de ultrasonidos para las zonas rurales de China) y ahora se venden en los Estados Unidos, donde son pioneros en nuevos usos para estas máquinas.