Resumen.
A medida que las empresas buscan reducir costes y ampliar los márgenes, la calidad de los productos a menudo se ve afectada. Podría pensar que los consumidores perciben agudamente los cambios en la calidad de un producto y votan rápido y en consecuencia con sus carteras. Sin embargo, una nueva investigación muestra que sus percepciones suelen estar años por detrás de los cambios reales, para bien o para mal.