Resumen.
En los mercados financieros, como en muchos emprendimientos humanos, hay una batalla entre la razón y la locura. Por un lado están los discípulos de la hipótesis de los mercados eficientes: la idea de que los mercados incorporan de forma completa, precisa e instantánea toda la información relevante a los precios. Estos seguidores asumen que los participantes del mercado son racionales, que siempre actúan en su propio interés y toman las decisiones óptimas desde el punto de vista matemático. Por otro lado están los campeones de la economía del comportamiento: una disciplina más joven que señala las burbujas, las caídas, el pánico, las manías y otros fenómenos claramente irrazonables como evidencia de irracionalidad.