
Resumen.
Agotados, estancados y aburridos. Esa es la situación actual de millones de empleados en la mitad de su carrera profesional. En nuestra investigación sobre las actitudes y experiencias de los empleados, escuchamos muchas historias de inquietud en la mitad de la carrera, un fenómeno que denominamos «middlescence». Estaba el directivo que empezaba a darse cuenta de que nunca llegaría a ser presidente de la empresa, la alta ejecutiva que sentía que había sacrificado su vida —y su espíritu— por su trabajo, y el técnico que estaba aburridísimo con sus tareas poco estimulantes. Es típico el caso de un directivo intermedio productivo y muy respetado de unos cuarenta y tantos años. Se encontraba atrapado entre las obligaciones de la oficina y las del hogar, y su equipo de trabajo estaba desmoralizado tras dos rondas de Reducción de personal. La estructura de la empresa se había aplanado, dejando menos posibilidades que nunca de ascenso, y él se sentía estancado. «No es así como se suponía que iban a desarrollarse mi vida y mi carrera», le dijo al asesor de empleados. «No sé cuánto tiempo más podré soportarlo».