Resumen.
La ingeniería tiene que ver con la mejora y, por eso, es una ciencia de las comparaciones. Los productos «nuevos y mejorados» están por todas partes y se anuncian como blanquean los dientes, se lavan más esponjosos y las comidas más rápidas. Los sistemas de diseño más grandes también se promocionan por su ventaja comparativa: el edificio más alto con un espacio de oficinas más asequible, el puente más largo con una calzada más ligera, el portátil más delgado con una mayor duración de la batería. Si todo es una versión nueva y mejorada de una tecnología antigua, ¿por qué fallan tantos productos, las propuestas languidecen y los sistemas fallan?