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¿Curarán las innovaciones disruptivas la atención médica?

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Imagine una máquina de rayos X portátil de baja intensidad que se pueda llevar de una oficina a otra en un carro pequeño. Crea imágenes con tal claridad que los pediatras, internistas y enfermeros pueden detectar grietas en los huesos o bultos en el tejido en sus consultorios, no en un hospital. Funciona mediante un proceso patentado de «nanocristales», que utiliza tecnología de visión nocturna tomada del ejército. Con un 10% del coste de una máquina de rayos X convencional, podría ahorrar a los pacientes, sus empleadores y las compañías de seguros cientos de miles de dólares cada año. Gran innovación, ¿verdad? Vuelva a adivinar. Cuando el empresario que desarrolló la máquina intentó licenciar la tecnología a empresas de salud establecidas, no pudo ni poner un pie en la puerta. Los proveedores de equipos de rayos X a gran escala no querían formar parte de ello. ¿Por qué? Porque amenazaba sus modelos de negocio.

A version of this article appeared in the September–October 2000 issue of Harvard Business Review.

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